Historia y anécdotas que comparte Rosa Oliveira para conocer más de este santo joven, laico dominico. San Pier Giorgio Frassati.

VIDEO de la canción «Escalaste al cielo»
LOS «TIPOS SOSPECHOSOS» DE DIOS
SAN PIER GIORGIO FRASSATI Y LA PASION POR EL DEPORTE REY
San Pier Giorgio Frassati y el suceso del guante
Pier Giorgio Frassati y Corpus Christi
36 Aniversario de la Beatificación de San Pier Giorgio Frassati
FRASSATI Y LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
Encuentro de Almas – Frassati y Catalina
Hombre de las ocho bienaventuranzas
Pier Giorgio Frassati y Don Bosco

UNIDOS POR EL MISMO FUEGO:
El hilo invisible entre Santa María Magdalena y San Pier Giorgio Frassati (Del sepulcro vacío a verso l’alto)
A primera vista, podría parecer que Santa María Magdalena —una mujer del siglo I, de Magdala, a orillas del mar de Galilea, y la primera en ver a Jesús resucitado— y San Pier Giorgio Frassati —un joven montañista, estudiante de ingeniería y activista social en la Italia del siglo XX— no tienen mucho en común.
Sin embargo, Santo Domingo de Guzmán eligió a María Magdalena como Patrona de su Orden en el siglo XIII por una razón puramente teológica y de identidad: el carisma de la Orden es la predicación para la salvación de las almas, y ella fue la primera persona enviada por Cristo a predicar el acontecimiento más importante del cristianismo: «La Resurrección». Por ello, los dominicos la adoptaron como el modelo perfecto de su misión.
Este dato histórico y espiritual conecta de forma estrecha a Pier Giorgio Frassati con María Magdalena. Ambos santos comparten una relación profunda y mística basada en el amor apasionado por Cristo, la conversión y, muy especialmente, en el misterio de la Resurrección.
Pier Giorgio Frassati, al ser un laico dominico, pertenecía a la Tercera Orden de Santo Domingo. Al unirse a ellos en 1922, adoptó precisamente el nombre de Fray Jerónimo (en honor a Girolamo Savonarola) y se sumergió por completo en la espiritualidad de la Orden de Predicadores, cuya máxima Patrona y Predicadora por designio de Santo Domingo de Guzmán es Santa María Magdalena.
Cuando Pier Giorgio se convirtió en laico dominico, no lo hizo como un pasatiempo. Estudiaba los textos de Santo Tomás de Aquino, asistía a misa diariamente con un amor profundo a Jesús en la Eucaristía, pasaba horas en adoración nocturna ante el Santísimo y salía a las calles de Turín a servir a los más necesitados. Para Frassati, ser dominico era vivir la «contemplación en la acción», encarnando el lema contemplari et aliis contemplata tradere (contemplar y dar a los demás lo contemplado). De la misma manera, María Magdalena acompañó y apoyó el ministerio de Jesús, permaneció a los pies de la cruz durante la crucifixión y lo buscó en el sepulcro, para luego ir corriendo, en la mañana de Pascua, a anunciar a los discípulos: «¡He visto al Señor!» (Juan 20, 11-18).
Asimismo, ambos encarnaron el lema Veritas (el amor a la verdad). María Magdalena reconoció la verdad absoluta en el huerto cuando Jesús la llamó por su nombre: «María», y ella, en una total profesión de fe al reconocerlo, le respondió: «Rabbuní» (Maestro). De igual manera, Pier Giorgio defendía la verdad de su fe con una valentía inquebrantable en una Italia fuertemente anticlerical y en pleno ascenso del fascismo.
En la historia reciente de la Iglesia, ambos han sido propuestos como modelos para el mundo contemporáneo. San Juan Pablo II llamó a Pier Giorgio Frassati el «Hombre de las ocho Bienaventuranzas» y lo propuso como Patrono de la Juventud el 20 de mayo de 1990, durante su beatificación. Santa María Magdalena, por su parte, es el modelo perfecto del heraldo de la Buena Nueva: «Apostola apostolorum» (la apóstol de los apóstoles). Esta es una figura que el Papa Francisco reivindicó en el año 2016 al elevar su memoria litúrgica a rango de Fiesta en el Calendario Romano General, presentándola como ejemplo de una «Iglesia en salida», concepto que ensambla perfectamente con el estilo de vida de San Pier Giorgio Frassati.
Cuando Pier Giorgio miraba a Santa María Magdalena, no solo veía a la santa del Evangelio, sino a la Patrona y Protectora de su Familia Espiritual. Por lo tanto, la relación entre ambos es la de dos almas separadas por diecinueve siglos, pero unidas por el mismo fuego: el encuentro transformador con Cristo Resucitado que los impulsó a dejar atrás toda comodidad para ir verso l’alto y anunciar al mundo que Cristo está vivo.
¡Santa María Magdalena, ruega por nosotros!
¡San Pier Giorgio Frassati, ruega por nosotros

LOS «TIPOS SOSPECHOSOS» DE DIOS:
La alegría de la santidad
(Los Tipi loschi)
La sociedad de los Tipi loschi fue fundada oficialmente por san Pier Giorgio Frassati el 18 de mayo de 1924, junto a un grupo de amigos jóvenes y universitarios de Turín, Italia. Nació de manera espontánea durante una excursión a las montañas del Pian della Mussa como una anécdota juvenil llena de bromas y humor.
El nombre que eligieron (Tipi loschi) se traduce literalmente como «los tipos sospechosos» o «los tipos de cuidado». A pesar de su nombre socarrón y relajado, este grupo trajo consigo una de las propuestas laicales más profundas del siglo XX: “Servir a Dios en comunión y en perfecta alegría”.
Esta sociedad es uno de los legados más hermosos, humanos y alegres de la juventud de san Pier Giorgio Frassati. No tenían estatutos formales ni cuotas de inscripción, y sus miembros se autoasignaban humorísticamente un apodo cómico. Por ejemplo, a Pier Giorgio, por su imponente físico y nobleza, lo llamaban «Robespierre» y lideraba la «Sección Terror» del grupo.
Cuando salían de excursión, hacían colectas obligatorias entre ellos (multas por chistes malos). Sin embargo, ese dinero no era para cerveza, sino para ayudar a los pobres de los suburbios de Turín.
Cuando los miembros del grupo se graduaban o tenían que separarse por otros motivos, la sociedad se mantenía viva a través de cartas llenas de ingenio. En una de sus misivas, Pier Giorgio escribió a sus amigos una definición perfecta de lo que los unía: “Yo quisiera que nosotros juráramos un pacto que no conoce confines terrenales ni límites temporales: la unión en la oración. Si nos encomendamos mutuamente a Dios en nuestras oraciones diarias, estaremos siempre cerca los unos de los otros”.
El lema más conocido de Frassati, “Verso l’alto” (Hacia lo alto), resume la espiritualidad de los Tipi loschi. Las montañas piamontesas eran su monasterio; escalar las cumbres no era un simple deporte, sino un ascenso espiritual donde contemplaban a Dios en la belleza de la creación. Cada caminata culminaba con el rezo del rosario en la cima y concluía, en su descenso, con la santa misa.
El manifiesto esencial de los Tipi loschi quedó inmortalizado en otra de las cartas de Pier Giorgio: “Vivir sin fe, sin un patrimonio que defender, sin sostener una lucha por la verdad, no es vivir, sino ir tirando. Nosotros debemos vivir”.
El grupo se basaba en la amistad verdadera, la fe compartida y la alegría con un sentido del humor contagioso. No buscaban derrocar gobiernos ni conspirar en las sombras; su objetivo era mucho más revolucionario para la época: querían ser santos, pero serlo pasando un rato agradable y divertido.
La sociedad de los Tipi loschi se puso a prueba de la manera más dolorosa con la muerte de Pier Giorgio, el 4 de julio de 1925. Para sus amigos el golpe fue devastador; sin embargo, entendieron que él simplemente se había adelantado en la excursión.
La importancia de los Tipi loschi radica en que anticipó por décadas la eclesiología del Concilio Vaticano II sobre el rol de los laicos como una «Iglesia en salida», donde los jóvenes se evangelizan entre sí a través de la amistad y la alegría, convirtiendo la vida ordinaria en un camino directo hacia la santidad. Frassati demostró que el compromiso con la verdad y la Doctrina Social de la Iglesia es indisociable de la vida laical.
Con la canonización de san Pier Giorgio Frassati, la Iglesia redescubre en este singular grupo una profunda importancia teológica y espiritual, sumamente revolucionaria para los jóvenes y el laico moderno.
Hoy en día, el espíritu de los Tipi loschi sigue vivo en miles de jóvenes de todo el mundo que han adoptado su filosofía: unidos por la fe, la alegría y el servicio a los más necesitados.
¡San Pier Giorgio Frassati, ruega por nosotros!

Hoy cuando el Evangelio de San Mateo 5, 1-12 nos habla de las ocho bienaventuranzas.
Recordar al papa Juan Pablo II, el 27 de marzo de 1977, entonces Cardenal Karol Wojtyla; invitado a la inauguración de una exposición dedicada a Pier Giorgio Frassati, organizada por los dominicos polacos. Lleno de alegría al ver las fotos del joven que lo inspiró en su época de estudiante dijo: «Vayan y contemplen al Hombre de las ocho bienaventuranzas que lleva en sí la gracia del Evangelio, la Buena Nueva, la Alegría de Salvación que nos ofrece Cristo…». Durante la homilía de beatificación, el 20 de mayo de 1990, nuevamente el papa Juan Pablo II consolidó la conexión entre el joven Pier Giorgio Frassati y su título de hombre de las ocho bienaventuranzas por encarnar radicalmente el sermón del monte en su vida diaria. Sin duda las bienaventuranzas son el mapa en el que Pier Giorgio trazó su camino hacia la Santidad.
San Pier Giorgio Frassati ruega por nosotros
Pier Giorgio Frassati y Don Bosco

Queremos mostrarles la profunda relación entre San Pier Giorgio Frassati con San Juan Bosco.
La juventud de Pier Giorgio estuvo profundamente marcada por Turín, una ciudad que respira también el legado de Don Bosco y aún no siendo salesiano, Pier Giorgio estuvo lleno de ese ambiente, convivía con jóvenes ligados al oratorio de Valdocco y se fue formando con una espiritualidad vivida en lo cotidiano.
Esta historia está plasmada en un mosaico en la Iglesia de Santa María Virgen de las Gracias en el barrio de la crocetta, Turín; retratando a Don Bosco al lado de Pier Giorgio.
Es éste lugar, de profundo significado espiritual para Pier Giorgio, pues allí fue bautizado, recibió su Primera Comunión y su Confirmación y donde diariamente solía pasar tiempo en Adoración Eucarística. En ella también reposa su certificado de defunción.
San Juan Bosco ruega por nosotros.
San Pier Giorgio Frassati ruega por nosotros.

UN SANTO OLÍMPICO
A través del deporte, los santos han sido ejemplo a seguir.
San Sebastián y San Cristóbal dos atletas con fuerza de fe. San Juan Pablo II deportista desde su juventud y quien veía en Pier Giorgio un ejemplo a seguir y nuestra querida Divina Pastora invocada como Patrona del deporte.
San Pier Giorgio Frassati (1901-1925) joven laico dominico, cuya caridad ejemplar lo condujo a ser canonizado por el papa León XIV el 07 de septiembre del 2025. Conocido como El Santo de las montañas y el Hombre de las 8 Bienaventuranzas. Un apasionado del montañismo, el esquí y el senderismo. Ardoroso escalador que veía en las cimas de las montañas una forma de acercarse a Dios. Organizaba con mucha frecuencia paseos con sus amigos uniendo amistad, alegría, deporte y fe. Su lema era «Verso l’alto» (Hacia lo alto) , esencia de vida que reflejaba, en silencio, su deseo de crecimiento espiritual y físico, siendo itinerario a seguir de profunda fe, caridad y servicio.
En la sencillez de la cotidianidad nos impulsa con entusiasmo a tener una espiritualidad sana en Cristo como Centro de vida .
Frassati, un verdadero Santo Olímpico que llegó a lo alto, que camina a nuestro lado y permanece como fuego 🔥 olímpico en nuestro corazón.
San Pier Giorgio Frassati ruega por nosotros.

SAN PIER GIORGIO FRASSATI
(1901 – 1925) y
SANTA CATALINA DE SIENA
(1347 – 1380)
ENCUENTRO DE ALMAS

El vínculo entre San Pier Giorgio Frassati y Santa Catalina de Siena es de una afinidad intensa, espiritual y dominicana que une a un laico dominico de principios del siglo XX con una de las místicas, predicadoras y doctoras de la Iglesia más importantes de la historia.
Pier Giorgio particularmente devoto de Santa Catalina de Siena, leía sus escritos y a menudo estudiaba ‘El Diálogo» y la vida de Santa Catalina de Siena, admiraba su intensa vida espiritual, servicio y entrega a la Iglesia.
Compartieron el carisma dominicano y su amor por la Orden de Predicadores. Frassati pertenecía a la Venerable Tercera Orden de Santo Domingo de Guzmán, en donde recorre un camino de santidad laical y que toma como modelo a Santa Catalina de Siena para profundizar en su espiritualidad.
Pier Giorgio solía reflexionar sobre la experiencia mística de Santa Catalina y cuatro días antes de su fallecimiento comentó a su amigo Massetti: «Santa Catalina tuvo el don aún en vida de ver a Jesús; nosotros, en cambio, debemos esperar a ir al paraíso»
A su hermana Luciana obsequio la biografía de Santa Catalina de Siena con una dedicatoria en la que resalta la profunda fascinación que sentía por la santa, por su coraje, valentía y fortaleza en la fe.
Dos Santos, unidos por una misma espiritualidad: Una vida íntima con Dios, un amor apasionado por Jesucristo y el prójimo, y un compromiso fidedigno con la Iglesia.
Los restos de Santa Catalina de Siena descansan en la Basílica Santa María sopra Minerva, en Roma. Ésta Basílica de gran relevancia para la Familia Dominicana, se convirtió entre el 25 de julio y el 4 de agosto del 2025, a pocos días de la canonización de Frassati por el papa León XIV, en sitio de peregrinación a la memoria de Pier Giorgio.
Una urna sencilla, de color claro y sobre ella una cruz de madera y una frase verso l’alto contenía su cuerpo incorrupto; dándose así el encuentro profundo entre dos almas caritativas, cuyas vidas continúan hablando a nuestro corazón, siendo ejemplos de santidad que vivieron una fe activa y comprometida en medio de los desafíos de su época, todo por amor a Cristo.
Que la intercesión de Santa Catalina de Siena y San Pier Giorgio Frassati ante Jesucristo, nos alcancen las gracias y virtudes que necesitamos, como laicos domínicos, para ser fieles predicadores de la Palabra de Dios y defensores de la Iglesia con acciones concretas de servicio, oración y coherencia moral.
San Pier Giorgio Frassati ruega por nosotros.
JMJ

FRASSATI Y LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
La no inclusión de San Pier Giorgio Frassati en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) Seúl 2027 no es un rechazo, sino un mensaje silencioso y poderoso, una invitación para que todos nos animemos a difundir su vida, y sumergirnos en su espiritualidad para promover y profundizar la devoción hacia nuestro Pier Giorgio.
Frassati ya acompañó como patrono de la juventud en varias JMJ: Sidney 2008, Rio 2013, Cracóvia 2016 y Lisboa 2023. Su presencia espiritual en estos encuentros revelan algo insondable y es que su vida continúa hablando al corazón de los jóvenes. Una santidad «extraordinariamente ordinaria» hecha de amistad, alegría, eucaristía, oración, adoración y caridad generosa con los necesitados.
La comunión de los santos no conoce fronteras y San Pier Giorgio Frassati continúa intercediendo por los jóvenes especialmente por aquellos que desean vivir una fe fuerte, concreta, y alegre en el mundo de hoy.
Aspirar a cosas grandes… a la santidad manteniéndonos unidos al amor de Jesucristo.
Verso l’alto
San Pier Giorgio Frassati ruega por nosotros

36 Aniversario de la Beatificación de San Pier Giorgio Frassati
El 20 de mayo de 1990, el entonces papa Juan Pablo II, ahora Santo, tuvo la alegría de beatificar a San Pier Giorgio Frassati en la Plaza de San Pedro, en Roma y lo llamó: «El hombre de las ocho Bienaventuranzas».
Expresaba Frassati:
«La fe que recibí en el Bautismo me confirma: solo no lograrás nada, pero si pones a Dios en el centro de todas tus acciones, alcanzarás la meta»
El mismo San Juan Pablo II, manifiesta una conexión espiritual especial con Pier Giorgio. Cuando fallece Frassati, el 4 de julio de 1925, a la edad de 24 años, Karol Wojtyla ( el futuro papa Juan Pablo II) era solo un niño de 5 años que vivía en Polonia y desde entonces ya sentía una gran admiración por él. En su juventud lo toma como modelo de santidad, una santidad que no tenía nada de extraordinario. Frassati era un joven moderno, alegre, lleno de vida, que estudiaba ingeniería y amaba el senderismo, y los deportes y logró canalizar su vitalidad hacia los más necesitados y los enfermos, demostrando que la fe no aleja del mundo sino que se sumerge en él para transformarlo.
Siendo esta la respuesta perfecta a la crisis de sentido de la juventud moderna lo propone constantemente como patrono y modelo para los jóvenes, recordándoles una de las frases más célebres de Pier Giorgio Verso l’alto (Hacia lo alto), usándola como metáfora para animar a los jóvenes a no conformarse con vidas mediocres y vacías sino a aspirar a las cumbres de la fe y el amor.
Ya próximos, como Iglesia, a celebrar la gran Fiesta de Pentecostés, como laicos dominicos, damos gracias por el 36 Aniversario de su Beatificación y que el Espíritu Santo nos infunda la fuerza y valentía para anunciar el Evangelio comprometidos a llevar esperanza en medio de la desesperación del mundo.
Que esta celebración nos inspire a hacer de nuestras vidas obras maestras de fe y caridad llenas del amor de Jesucristo.
San Pier Giorgio Frassati ora pro nobis
Pier Giorgio Frassati y Corpus Christi

Pier Giorgio Frassati y Corpus Christi
La relación entre Pier Giorgio Frassati y la Solemnidad del Corpus Christi es muy profunda. De hecho, su primera confesión tuvo lugar en la Iglesia del Corpus Christi en Turín, el 20 de junio de 1910, y su devoción por la Eucaristía fue el motor de su vida y centro de su espiritualidad.
Desde muy temprano, Frassati mostró una gran devoción hacia el Santísimo Sacramento, asistiendo a misa con regularidad y participando en la Adoración Eucarística y Procesión de la Minerva. Para él, la Eucaristía no sólo era un rito religioso, sino una fuente de fuerza y guía en su vida diaria que lo mantenía unido a Cristo.
Su amor por la Eucaristía se reflejaba en su deseo de vivir una vida de servicio y entrega a los demas, lo que se convirtió en una parte fundamental de su vida. A menudo, dedicaba tiempo a visitar a los enfermos y a los pobres.
Cristo Presencia real era el pilar que le daba fuerzas para su labor caritativa y su apostolado y le proporcionó una profunda paz y alegría, que se manifestaba en su carácter alegre y optimista. Frassati es un ejemplo de como la devoción eucarística puede inspirar a una persona a vivir su fe de manera activa y comprometida.
Hoy jueves la Iglesia celebra la Solemnidad del Corpus Christi y nuestra Patria Venezuela tiene el honor de estar consagrada y ser llamada República del Santísimo Sacramento. Hoy es un día de alegría y culto a Jesús «Presencia Real»
«Con el Rosario y con la Eucaristía podemos conquistar el mundo» (Pier Giorgio Frassati)
San Pier Giorgio Frassati, ruega por nosotros.

SAN PIER GIORGIO FRASSATI Y LA PASION POR EL DEPORTE REY ⚽
Para muchos, la santidad se imagina en el silencio de un monasterio o en la quietud de una Iglesia. Sin embargo, Pier Giorgio no era un santo de estampita estática; y no sólo es recordado por su profunda fe y compromiso por los demás, sino también es recordado como un joven atleta apasionado por el fútbol, un deporte que encarnaba su amor por la vida y la camaradería.
Desde pequeño, Frassati mostró un espíritu aventurero y un entusiasmo contagioso que se reflejaba en su afición por el deporte rey.
El fútbol para Pier Giorgio era más que un juego; era una forma de conectar con sus amigos y disfrutar de la alegría de la sana competencia. En las canchas de Turín, donde creció, se le podía ver corriendo tras el balón, riendo y animando a sus compañeros. Este amor por el deporte no sólo le proporcionaba momentos de diversión, sino que también le enseñaba valores fundamentales como el trabajo en equipo, la perseverancia, y el respeto por los demás.
A pesar de su corta vida, Frassati dejó una huella imborrable en quienes lo conocieron. Su pasión por el fútbol simbolizaba su enfoque hacia la vida: siempre en movimiento, siempre buscando la belleza en las pequeñas cosas y siempre dispuesto a compartir su alegría con las demás.
En cada partido, en cada jugada, se podía sentir su espíritu vibrante, un recordatorio de que la verdadera felicidad se encuentra en la conexión con los demás y en vivir con autenticidad.
Así, Pier Giorgio Frassati no sólo es un modelo de fe y servicio, sino también un símbolo de la alegría que el deporte puede traer a nuestras vidas. Su legado nos invita a jugar, a reír y a vivir plenamente, recordándonos que, al igual que en el fútbol en la vida siempre hay espacio para la pasión y la amistad. Así se ve una vida bien jugada
San Pier Giorgio Frassati ruega por nosotros

Esta imagen fue captada el 11 de junio del 1925 en Turín, durante la procesión del Corpus Domini y tiene un valor histórico inmenso porque se tomó 23 días antes de su fallecimiento
San Pier Giorgio Frassati y el suceso del guante
La relación entre San Giorgio Frassati y la ausencia de un guante durante una procesión del Corpus Christi es un pasaje biográfico real, conmovedor y muy famoso ocurrido en su vida.
Este episodio, no se trató de un protocolo litúrgico, sino de un gesto espontáneo de caridad extrema, desprendimiento y desprecio por las formalidades sociales cuando los pobres estaban de por medio.
Durante una importante y multitudinaria procesión del Santísimo Sacramento por las calles de Turín, Pier Giorgio caminaba con toda la solemnidad requerida por su estatus social y su pertenecía a asociaciones católicas portando sus guantes blancos.
A lo largo del recorrido entre la multitud que observaba la procesión en las calles, divisó a una persona sumida en la pobreza extrema y enferma, que tiritaba de frío y extendía la mano pidiendo ayuda. Al no tener dinero a la mano en ese instante, Frassati no dudó: se quitó uno de sus finos guantes de gala y se lo entregó discretamente al pobre para que pudiera abrigarse o venderlo para comer.
Para él, el Corpus Christi y las procesiones del Santísimo no eran eventos sociales sino una extensión de su fe. Solía decir: «Jesús, me visita cada mañana en la comunión y yo le devuelvo la visita sirviendo a los pobres». Al darle el guante a un desamparado estaba sirviendo al mismo Cristo que adoraba en la custodia.
Este episodio de la ausencia del guante quedó registrado por sus amigos y por su hermana Luciana Frassati, como uno de los más claros ejemplos de cómo Pier Giorgio entendía las Bienaventuranzas.
La verdadera Solemnidad y el verdadero protocolo ante Dios no se encuentran en la perfección del vestuario sino en el amor activo hacia los más necesitados.
Pier Giorgio Frassati ruega por nosotros

SAN PIER GIORGIO FRASSATI:
«El Santo de lo cotidiano» UNIVERSALIDAD LITÚRGICA
La primera fiesta litúrgica de San Pier Giorgio Frassati tras su canonización, el 7 de septiembre del 2025 en la Plaza de San Pedro por el papa León XIV, es uno de los acontecimientos espirituales más esperados en este año 2026 y que celebraremos con gran alegría pocas semanas antes de cumplirse el primer aniversario de su elevación a los altares.
Esta primera fiesta como santo, coincide en el tiempo, con la culminación de los homenajes por el Centenario de su nacimiento al cielo.
(4 Julio 1925 – 4 Julio 2025).
Su fiesta litúrgica tradicional del 4 de Julio pasa de ser una memoria local, de un beato de la Arquidiócesis de Turín y de la Orden de Predicadores, a ser una celebración oficial para la Iglesia Católica Universal, al estar inscrito en el libro de los santos.
A partir de este 4 de julio todas las parroquias y diócesis de todo el mundo incorporan formalmente sus textos litúrgicos oficiales, consolidándose como el gran intercesor de la juventud del siglo XXI.
Las oraciones de la Santa Misa y del Oficio de lecturas para éste día se han adaptado para destacar la esencia de su espiritualidad y para reflejar los rasgos de su «santidad ordinaria»: La caridad silenciosa y su entrega absoluta a los pobres y enfermos de Turín y la Eucaristía como motor y fuente de su inquebrantable fe y alegría.
En la homilía de esta primera fiesta se destacará con fuerza su célebre lema Verso l’alto (Hacia lo alto). La Iglesia propone en este día no sólo el recuerdo de un joven laico que amaba escalar los alpes, sino una invitación teológica ( litúrgica y espiritual). La montaña como símbolo de la búsqueda de las grandes virtudes: la caridad, la justicia social y el rechazo a una vida cristiana tibia, mediocre o aburrida. San Pier Giorgio Frassati nos muestra que el camino hacia la santidad no es una bajada cómoda, sino una escalada exigente y hermosa que siempre, inevitablemente, nos lleva «verso l’alto»
El significado profundo y lo que hace única a esta primera fiesta como santo es el mensaje que nos dejó.
Pier Giorgio Frassati demostró que se puede alcanzar la máxima cumbre de la santidad vistiendo ropa de diario, practicando deporte, estudiando en la universidad, divirtiéndose con sus amigos y participando en la política; siempre con Cristo en el centro de su vida.
Frassati un ejemplo de santidad que pasó de las calles de Turín a los altares del Vaticano convirtiéndose así en el «Santo de lo cotidiano».
San Pier Giorgio Frassati intercede por nosotros.

EL SILENCIO ANTE EL SANTÍSIMO
¡Que hermosa coincidencia espiritual!
Es una concurrencia verdaderamente providencial que la renovación de la consagración de la República de Venezuela al Santísimo Sacramento, hermosa herencia de fe que sostiene a nuestro país desde 1899, se entrelace con la preparación por la Iglesia Universal de la primera Fiesta litúrgica de San Pier Giorgio Frassati, a celebrar éste 04 de Julio.
La figura de San Pier Giorgio Frassati resuena con una fuerza increíble, como patrono de la Juventud. Él, un joven deportista, universitario y lleno de alegría, encontró en el mismo Santísimo Sacramento el motor absoluto de su existencia. Para Pier Giorgio, la Eucaristía no era un rito dominical o una obligación; era una necesidad vital.
Solía decir:
» Jesús me visita cada mañana en la comunión, y yo se lo devuelvo de la modesta manera que puedo, visitando a los pobres».
No concebía comenzar el día sin recibir el cuerpo de Cristo.
Su amor por la Adoración Eucarística era apasionado y con frecuencia, nocturno. Era común verlo pasar horas enteras de la noche de rodillas ante el Sagrario tan absorto en la oración que perdía la noción del tiempo. Sus amigos relataban que durante esas vigilias, se le podía ver llorando discretamente o sonreír, reflejando un diálogo íntimo con Jesús. En esos momentos de silencio, Pier Giorgio descansaba sus preocupaciones, pedía por sus amigos y recargaba las fuerzas para ir a los suburbios más pobres de Turín a servir a los enfermos y para luchar contra la injusticia social y la pobreza.
Entendía perfectamente que para amar al prójimo primero había que llenarse de Dios. Por eso, animaba a sus amigos con gran convicción: «Les pido que se acerquen a la mesa eucarística lo más a menudo posible. Aliméntense de ese pan de los ángeles, del cual sacarán la fuerza para luchar las batallas internas»
Frassati encontró en el Santísimo Sacramento el ancla de su pureza, el fuego de su caridad y la brújula que lo llevó a subir, no solo las montañas de los Alpes, sino la montaña de la santidad: Verso l’alto (Hacia lo alto).
Que en este día de gracia para Venezuela, el ejemplo de San Pier Giorgio Frassati nos recuerde que la verdadera revolución del amor y la paz nace en silencio y de rodillas ante el Santísimo Sacramento.
Pier Giorgio Frassati ¡ruega por nosotros!
Cristo Eucaristía guía el destino de Venezuela.

LAS LLAGAS ABIERTAS DE CRISTO:
«El camino de fe de Santo Tomás y San Pier Giorgio Frassati»
Celebrar a Santo Tomás, Apóstol y a San Pier Giorgio Frassati en días consecutivos es una seña de la Divina Providencia. Dos milenios de historia los separan. Uno, un pescador de Galilea que caminó junto a Jesús; el otro, un joven de Turín del siglo XX, montañista y estudiante de ingeniería.
Santo Tomás recordado por su escepticismo: » si no veo en sus manos la señal de los clavos… No creeré». Tomás buscaba una experiencia personal real y tangible. Por su parte Frassati, no se conformó con una fe de simples ritos dominicales. Él buscaba la verdad con la fuerza de un joven que escala cumbres. Su famosa frase «Verso l’alto» (Hacia lo alto), no era solo un lema de montaña, si no la traducción de esa misma búsqueda de Santo Tomás, elevarse sobre las dudas, encontrar claridad y contemplar cara a cara a Jesús.
Es precisamente, el ¿dónde encontrar a Dios?, el punto de unión más profundo entre el apóstol Tomás y Frassati.
Tomás necesitó introducir sus dedos en las llagas del resucitado para exclamar la profesión de fe más perfecta del evangelio: ¡ Señor mío y Dios mío! (Divinidad de Cristo). Pier Giorgio descubrió que esas mismas llagas de Cristo seguían abiertas, en los suburbios de Turín, en los cuerpos de los enfermos de polio, en las casas de los explotados, y en el rostro de los marginados.
«Jesús me visita cada mañana en la comunión, y yo se lo devuelvo de la humilde manera que puedo, visitando a los pobres». Frassati al tocar la carne sufriente de los necesitados, al curar sus llagas y cargar sus dolores, estaba haciendo lo mismo que Tomás apóstol: tocando el cuerpo herido de Jesús.
Tomás, tras tocar las llagas del resucitado, sanó su incredulidad y, según la tradición, llevó el Evangelio a lejanas tierras de la India, gastándose su vida hasta el martirio. Pier Giorgio, tras tocar las llagas de los pobres, consumo su propio martirio silencioso al contraer poliomielitis fulminante, entregando su alma a los 24 años.
Ambos nos enseñan la necesidad de tocar la carne de Cristo para encender una fe inquebrantable, nos recuerdan que la fe no es algo abstracto, si no un encuentro físico y comprometido con el resucitado. Cuando la duda asome o el desánimo nos abrume, el apóstol Tomás y el joven Pier Giorgio Frassati; nos enseñan el camino: no tener miedo de mirar las heridas del mundo, acercándonos a ellas con ternura y al tocarlas, exclamar con el corazón ardiendo ¡ Mi Señor y mi Dios !
Santo Tomás, apóstol ¡Ruega por nosotros!
San Pier Giorgio Frassati¡ Ruega por nosotros !

Pier Giorgio nació en la ciudad italiana de Turín, el 6 de abril de 1901. Creció en el seno de una familia muy rica. Su padre fue el fundador y director del diario La Stampa y su madre una notable pintora que le transmitió la fe.
En su adolescencia cultivó una profunda vida espiritual, se hizo activo miembro de la Acción Católica, el Apostolado de la oración, la Liga Eucarística y la Asociación de jóvenes adoradores universitarios.
Decidió estudiar Ingeniería Industrial Mecánica para trabajar cerca de los operarios pobres e ingresó al Politécnico de Turín donde fundó un círculo de jóvenes que buscaban hacer de Cristo el centro de su amistad.
Llevó una vida austera y destinaba a obras de caridad buena parte del dinero que sus padres le daban para sus gastos personales. Su fuerza estaba en la comunión diaria y la frecuente adoración al Santísimo Sacramento.
Durante el período pasado en la universidad, Pier Giorgio conoce a Laura Hidalgo, relación que, dada la diferencia de clase social, no es bien recibida en la casa Frassati. Le escribió a un amigo: «en mi lucha interna me he preguntado a mi mismo ¿por qué debo estar triste? ¿Debería sufrir, soportar a regañadientes este sacrificio? ¿Quizás he perdido la fe? No, gracias a Dios mi fe está todavía suficientemente firme y entonces reforzamos, fortalecemos esta que es la única alegría, de la cual uno puede ser pago en este mundo. Cualquier sacrificio vale solo por ella.»
Siendo estudiante universitario, en el 1922 profesó en la Orden seglar de Santo Domingo, con el nombre de fray Jerónimo Savonarola, por afecto e imitación del gran predicador que promovió en la sociedad el reino de Cristo y su paz.
Con sus más queridos amigos fundó un círculo llamado «los tipos sospechosos», que detrás de los intentos bromistas, la máxima era: «pocos pero buenos como los macarrones», ocultó el deseo profundo de fundar la amistad sobre bases profundas: «yo quisiera que nosotros jurásemos un pacto que no conoce confines terrenos ni límites temporales: la unión en la oración».
Escribe en esos años de estudiante: «La sociedad moderna se hunde en los dolores de las pasiones humanas y se aleja de todo ideal de amor y paz. Vosotros y nosotros, los católicos, tenemos que llevar el soplo de bondad que solo puede nacer de la fe en Cristo».
Fue deportista, esquiador y montañista. Escaló los Alpes y las montañas del Valle de Aosta. Asimismo, nunca perdió la oportunidad de llevar a sus amigos a la Santa Misa, la lectura de las Sagradas Escrituras y el rezo del Santo Rosario.
A muchos impresiona ver al hijo de los Frassati por las calles con un carro con los bártulos de gente pobre que buscaba una casa, o mientras visitaba a los hijos de los obreros para darles catequesis. En su familia lo tenían por loco. Casi siempre llegaba tarde, muchas veces sin dinero. No dudaba en prescindir del tranvía para dar lo ahorrado a quien pudiera necesitar una limosna.
Entre los pobres, la providencia tenía prevista la llegada de la hora definitiva. Un día de finales de junio de 1925, el peligro se hizo realidad. Pier Giorgio contrae, después de una de sus visitas, una poliomielitis fulminante.
Escribió un día Pier Giorgio: «El sacrificio: Nuestra vida, por ser cristiana, tiene que ser una constante renuncia, un continuo sacrificio, que no pesa si se considera qué son estos pocos años pasados en el dolor en comparación con la eterna felicidad, donde la alegría no tendrá medida ni fin, donde disfrutaremos de una paz que no se puede imaginar».
Empezó a sentir fuertes dolores de cabeza y perdida de apetito. En su casa, sin embargo, no le hicieron mucho caso, pues apenas tenía 24 años y era un joven robusto. Además, su abuela se encontraba muy grave, y todos estaban volcados con ella.
Pier Giorgio siente cómo el mal va avanzando, sin que se le atienda debidamente. Sólo cuando ya se encuentra en una situación dramática, sus padres se dan cuenta y reaccionan. Demasiado tarde. Desesperados, piden un suero especial al instituto Pasteur de París, pero ya no queda nada por hacer.
La muerte llega el 4 de julio de 1925. Los funerales se tienen dos días después. Son una explosión de cariño y afecto hacia un joven que había vivido para los demás. Son también el momento en el cual los padres de Pier Giorgio descubren realmente quién era su hijo, cuánta gente lo quería, lo mucho que había hecho, sencillamente, sin aspavientos, en las largas horas que pasaba fuera de casa.
Unos días antes había escrito: «En este mundo que se ha alejado de Dios falta la paz, pero falta también la caridad, o sea el amor verdadero y perfecto. Quizá si San Pablo fuese escuchado por todos nosotros, las miserias humanas serían un poco disminuidas». San Juan Pablo II lo beatificó el 20 de mayo de 1990. Lo denominó «el hombre de las ocho bienaventuranzas». Su sepulcro se encuentra en la Catedral de Turín.
La canonización de Pier Giorgio Frassati se llevó a cabo el 7 de septiembre del año pasado en la Plaza de San Pedro, en Roma, junto con al Beato Carlo Acutis. El Papa León XIV presidió la ceremonia de canonización.
Hoy 4 de Julio 2026 la Iglesia Católica Universal celebra su primera Memoria litúrgica recordando su testimonio: Vivir el Evangelio en lo cotidiano.
