La dispersión de los frailes

«Pentecostés dominicano»

A los ocho meses de la confirmación de la Orden por el Papa Honorio III, Domingo, vistas y analizadas las cosas, tomó una extraña decisión: decidió dispersar a sus frailes.

La seguridad de Domingo se hizo patente en una expresión a la que nada pudieron objetar: «Dejadme obrar; yo sé bien lo que me hago. Amontonado el trigo se corrompe; esparcido fructifica». El 15 de agosto de 1217 tuvo lugar la anunciada dispersión de los frailes, que muchos gustan de calificar como «Pentecostés dominicano».

Acababa de lanzar a su Orden, sus primeros hermanos, a lo desconocido para los hombres, aunque muy conocido por parte de Dios.

Hoy la Orden de Predicadores, ha dado muchos frutos de santidad en los cinco continentes. Trigo de Dios, familia de predicadores, llevando la Palabra que alimenta, Palabra que da Vida. El mandato misionero de Jesús «Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio» se hace la razón de ser del Dominico. Predicadores para predicar la Verdad, «Domini Canis» para defender la fe, bajo la protección de Nuestra Señora del Rosario, María Asunta al cielo, mostrando que la Vida ha vencido a la muerte, que Dios nos espera para celebrar su gloria en el cielo. Vamos predicando dispersos por el mundo, unidos en fraternidad, unidos en el mismo ideal, unidos por la fe y la Esperanza. Predicadores de la Misericordia.

Escuchar la Canción: Trigo esparcido

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