Contempla el Rosario

El Rosario tiene dos partes fundamentales: los misterios que se meditan y las oraciones que se rezan.
Si no se meditan los misterios y sólo se rezan las oraciones, el rosario queda incompleto. Claro que tiene como cosa muy buena el tiempo dedicado a Dios a pesar de las distracciones y la repetición mecánica de avemarías. También queda incompleto el rosario cuando no aplicamos los misterios a nuestra vida y cuando rezamos largamente sin tener la disposición a la conversión.
“Porque sin la contemplación de los misterios, el Rosario es un cuerpo sin alma, y su rezo corre el peligro de convertirse en mecánica repetición de fórmulas” (Pablo VI).
“El Rosario, a partir de la experiencia de María, es una oración marcadamente contemplativa.
Sin esta dimensión, se desnaturalizaría” (Juan Pablo II).

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